Yo concibo que es un mal hábito tener preferencias en relación a la Santa Escritura. Debemos preservar este volumen como un todo. Quienes se deleitan con textos doctrinales, pero omiten la consideración de pasajes prácticos, pecan contra la Escritura. Si predicamos doctrina, ellos claman, "..¡Cuán dulce!.." Quieren escuchar acerca del amor eterno, la gracia inmerecida y el propósito divino; y me alegra que lo quieran.
A tales yo les digo: coman de la grosura y beban de lo dulce; y regocíjense porque hay grosuras plenas de médula en este Libro. Pero recuerden que hombres de Dios en tiempos antiguos, se deleitaban grandemente en los mandamientos del Señor. Sentían mucho respeto por los preceptos de Jehová, y amaban Su ley.
Si alguien da la espalda y rehúsa oír acerca de los deberes y ordenanzas, me temo que no ama la Palabra de Dios del todo. Quien no la ama en su totalidad, no la ama del todo.
Por otro lado, quienes se deleitan con la predicación de deberes, pero no le dan importancia a las doctrinas de la gracia, están igualmente equivocados. Ellos dicen, "..Valió la pena escuchar ese sermón, pues tiene que ver con la vida diaria.." Me agrada mucho que piensen así; pero si, al mismo tiempo, rechazan otras enseñanzas del Señor, tienen serias fallas.
Jesús dijo: "..El que es de Dios, las palabras de Dios oye.." Me temo que si consideran que una porción de las palabras del Señor son indignas de su consideración, no son de Dios. Amados hermanos, nosotros valoramos las palabras del Señor en toda su extensión. No hacemos de lado las historias, como tampoco las promesas.
Sobre todo, no caigan en la semiblasfemia de algunos, que consideran al Nuevo Testamento grandemente superior al Antiguo. No quisiera errar afirmando que en el Antiguo Testamento encuentran más lingotes de oro que en el Nuevo, pues de esa manera caería yo mismo en el mal que condeno; pero esto diré: que son de igual autoridad, y que proyectan tal luz el uno al otro, que no podríamos pasar por alto a ninguno de los dos. "..Por tanto, lo que Dios unió, no lo separe el hombre.."
En todo el Libro, desde Génesis hasta Apocalipsis, se encuentran las palabras de Jehová y siempre son palabras limpias.
Charles Spurgeon (La Biblia probada y comprobada)
Bienaventurado el que lee
sábado, 29 de septiembre de 2012
jueves, 28 de junio de 2012
Tomando forma de siervo
El servicio cristiano es lo opuesto a los valores del sistema del mundo. “..Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él..” (1º Juan 2:15). Los dos “amores” mencionados en ese versículo son opuestos. El “amor al mundo” es el deseo vehemente de tener lo que el mundo ofrece: Placer personal, posesiones materiales, autoexaltación.
Esas cosas se describen en el pasaje de referencia como: “..los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida..” (1º Juan 2:16). El creyente que ama a Dios debe despreciar ese falso sistema de valores.
Juan continúa diciendo que todas las cosas de este mundo pasan (1º Juan 2: 16 y 17). Nada de lo que hay en él permanece. Los servidores según la Biblia no desperdiciarán sus energías trabajando “..por la comida que perece, sino por la comida que vida eterna permanece..” (Juan 6:27)
Otra razón para la impopularidad de servir es que se opone a nuestros “derechos”. Se nos ha hecho creer que los derechos a tener salud, riqueza y felicidad son inalienables; es decir, no se nos pueden quitar ni transferir a otros, por estar garantizados por la ley. Por esos derechos se llega hasta la guerra.
El cristiano, no obstante, debe aprender la diferencia que hay entre sus derechos como ciudadano de un país y sus derechos en el Reino de los cielos. En el Reino de los cielos, él es un siervo, un esclavo.
¿Qué derechos tiene un esclavo? ¿Sueldo, relaciones, tiempo libre, autoridad, opciones? Ninguno de ellos. El esclavo no tiene absolutamente ningún derecho. Depende completamente de la benevolencia de su amo.
En término humanos, el amo debe ser un capataz severo y la situación intolerable. Pero en el Reino de Dios el Amo es el mismo “clemente y misericordioso Dios” que trata a sus siervos con amor. El hace siempre lo que es justo y lo que les proporciona el mayor bienestar. Sus siervos lo aman y disfrutan sirviéndole.
Sin embargo, como siervos, reconocen que El es el Señor; que toda decisión es suya; que no tienen derechos propios, sino el deber de agradarle y obedecerle a El. Al hacerlo así, están asumiendo el lugar que el Señor Jesús tomó cuanto tomó “forma de siervo” (Filipenses 2:7)
Kenneth C. Fleming
Del libro "Se humilló a si mismo"
Esas cosas se describen en el pasaje de referencia como: “..los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida..” (1º Juan 2:16). El creyente que ama a Dios debe despreciar ese falso sistema de valores.
Juan continúa diciendo que todas las cosas de este mundo pasan (1º Juan 2: 16 y 17). Nada de lo que hay en él permanece. Los servidores según la Biblia no desperdiciarán sus energías trabajando “..por la comida que perece, sino por la comida que vida eterna permanece..” (Juan 6:27)
Otra razón para la impopularidad de servir es que se opone a nuestros “derechos”. Se nos ha hecho creer que los derechos a tener salud, riqueza y felicidad son inalienables; es decir, no se nos pueden quitar ni transferir a otros, por estar garantizados por la ley. Por esos derechos se llega hasta la guerra.
El cristiano, no obstante, debe aprender la diferencia que hay entre sus derechos como ciudadano de un país y sus derechos en el Reino de los cielos. En el Reino de los cielos, él es un siervo, un esclavo.
¿Qué derechos tiene un esclavo? ¿Sueldo, relaciones, tiempo libre, autoridad, opciones? Ninguno de ellos. El esclavo no tiene absolutamente ningún derecho. Depende completamente de la benevolencia de su amo.
En término humanos, el amo debe ser un capataz severo y la situación intolerable. Pero en el Reino de Dios el Amo es el mismo “clemente y misericordioso Dios” que trata a sus siervos con amor. El hace siempre lo que es justo y lo que les proporciona el mayor bienestar. Sus siervos lo aman y disfrutan sirviéndole.
Sin embargo, como siervos, reconocen que El es el Señor; que toda decisión es suya; que no tienen derechos propios, sino el deber de agradarle y obedecerle a El. Al hacerlo así, están asumiendo el lugar que el Señor Jesús tomó cuanto tomó “forma de siervo” (Filipenses 2:7)
Kenneth C. Fleming
Del libro "Se humilló a si mismo"
lunes, 25 de junio de 2012
Una responsabilidad de cada cristiano
El trabajo es una responsabilidad dada por Dios. Trabajar no es una maldición que ha de evitarse ni algo que ha de buscarse cuando es inevitable. Al contrario, Dios ordenó el trabajo antes de la caída.
No es parte de una maldición. Adán fue puesto en el huerto "..Para que lo labrara y lo guardase.." antes de caer en pecado (Génesis 2:15).
Aún después del pecado (Aunque esto es enormemento agravado por los resultados de la caída y la maldición) es todavía verdad que el trabajo ocupa un lugar muy importante en la vida del hombre.
Antes de cristo, las naciones de la antiguedad despreciaban el trabajo honrado y lo relegaban a los esclavos. Como dijimos en el Capítulo 2, tres cuartas partes de los habitantes de Atenas y la mitad de los de Roma eran esclavos.
En Hechos 17 podemos obtener una pequeña muestra de cómo los "caballeros" no trabajaban en la antigua Grecia cuando Pablo visitó Atenas para difundir el evangelio; el 21 dice: "..Porque todos los atenienses y los extranjeros residentes allí en ninguna otra cosa se interesaban sino en decir o en oír algo nuevo.."
Cristo revolucionó el trabajo. Al utilizar el serrucho, el martillo y la regla, le dio renovada dignidad al trabajo. Con el correr de los siglos, donde el evangelio ejerció su influencia dentro y a través de un país, llevó a los esclavos y siervos a la categoría de clase trabajadora. Sin trabajo, es imposible para un ser humano cumplir la tarea que Dios nos ha dado para esta vida.
Doctor James Kennedy
Del libro: ¿Y qué su Jesús no hubiera nacido?
No es parte de una maldición. Adán fue puesto en el huerto "..Para que lo labrara y lo guardase.." antes de caer en pecado (Génesis 2:15).
Aún después del pecado (Aunque esto es enormemento agravado por los resultados de la caída y la maldición) es todavía verdad que el trabajo ocupa un lugar muy importante en la vida del hombre.
Antes de cristo, las naciones de la antiguedad despreciaban el trabajo honrado y lo relegaban a los esclavos. Como dijimos en el Capítulo 2, tres cuartas partes de los habitantes de Atenas y la mitad de los de Roma eran esclavos.
En Hechos 17 podemos obtener una pequeña muestra de cómo los "caballeros" no trabajaban en la antigua Grecia cuando Pablo visitó Atenas para difundir el evangelio; el 21 dice: "..Porque todos los atenienses y los extranjeros residentes allí en ninguna otra cosa se interesaban sino en decir o en oír algo nuevo.."
Cristo revolucionó el trabajo. Al utilizar el serrucho, el martillo y la regla, le dio renovada dignidad al trabajo. Con el correr de los siglos, donde el evangelio ejerció su influencia dentro y a través de un país, llevó a los esclavos y siervos a la categoría de clase trabajadora. Sin trabajo, es imposible para un ser humano cumplir la tarea que Dios nos ha dado para esta vida.
Doctor James Kennedy
Del libro: ¿Y qué su Jesús no hubiera nacido?
sábado, 9 de junio de 2012
El primer deber
Mi deber es orar antes de ver a ninguna persona. A menudo, cuando duermo hasta muy tarde, o recibo visitas en las primeras horas de la mañana, no puedo empezar mi oración antes de las once o las doce.
Este es un mal sistema. Es contrario a la Escritura. Cristo se levantaba antes de que amaneciera e iba a un lugar solitario. David dice: “..De mañana mi oración te previno..” “..Oh Jehová, de mañana oirás mi voz..”
La oración familiar pierde mucho de su poder y dulzura y me siento incapaz de hacer algún bien a los que me buscan. La conciencia se siente culpable, al alma insatisfecha, la lámpara no está arreglada. La oración secreta resulta fuera de tono.
Creo que es mucho mejor comenzar el día con Dios, buscar su rostro, poner mi alma cerca de él antes que de ningún otro.
Robert Murray Mc Cheyne
Este es un mal sistema. Es contrario a la Escritura. Cristo se levantaba antes de que amaneciera e iba a un lugar solitario. David dice: “..De mañana mi oración te previno..” “..Oh Jehová, de mañana oirás mi voz..”
La oración familiar pierde mucho de su poder y dulzura y me siento incapaz de hacer algún bien a los que me buscan. La conciencia se siente culpable, al alma insatisfecha, la lámpara no está arreglada. La oración secreta resulta fuera de tono.
Creo que es mucho mejor comenzar el día con Dios, buscar su rostro, poner mi alma cerca de él antes que de ningún otro.
La unción y la predicación
Habla para la eternidad. Sobre todas las cosas cultiva tu propio espíritu. Una palabra que hables con tu conciencia clara y tu corazón lleno del Espíritu de Dios vale diez mil palabras enunciadas en incredulidad y pecado. Recuerda que hay que dar gloria a Dios y no al hombre. Si el velo de la maquinaria del mundo se levantara, cuánto encontraríamos que se ha hecho en respuesta a las oraciones de los hijos de Dios.El Alma de la predicación
Por la mañana me ocupaba más de preparar la cabeza que el corazón. Este ha sido mi error frecuente y siempre he resentido el mal que me ha causado especialmente en la oración. ¡Refórmame, oh Señor! Ensancha mi corazón y predicaré.Robert Murray Mc Cheyne
lunes, 4 de junio de 2012
En manos de un Dios airado
Todos los que de ustedes nunca han pasado por un gran cambio de corazón, por el gran poder del Espiritu de Dios sobre sus almas.
Todos los que de ustedes nunca han nacido de nuevo, ni han sido hechos nuevas criaturas, ni han sido levantados de la muerte en el pecado a un nuevo estado, ni han experimentado la luz y la vida, están en las manos de un Dios airado.
Aunque hayan reformado sus vidas en muchas cosas, y hayan tenido afecciones religiosas, y hayan podido mantener cierta forma de religión con sus familiares y cercanos, y aún en la casa de Dios, no es otra cosa que Su mero placer que los preserva de ser consumidos en la destrucción eterna.
No importa cuán poco convencidos estén ahora de la verdad que oyen, a su tiempo estarán plenemente convencidos de ella. Aquellos que han partido estando en las mismas circunstancias en que están ustedes, ven que asi fue con ellos, porque la destrucción vino bruscamente sobre la mayoría de ellos; cuando no la esperaban, y mientras estaban diciendo, "Paz y seguridad" Ahora ven, que esas cosas en las que dependían para la "Paz y seguridad", no eran más que un aire delgado y una sombra vacia.
El Dios que te sostiene sobre el abismo del infierno, mas que uno que sostenga una araña, o cualquier insecto asqueroso sobre el fuego, te aborrece, y ha sido terriblemente provocado. Su ira hacia ti se enciende como fuego. Te ve como digno, pero no para otra cosa que para ser echado en el fuego. Es tan puro de ojos que no puede mantenerte a su vista.
Eres diez mil veces más abominable a sus ojos que lo que la serpiente venenosa más odiada es a los nuestros. Le has ofendido infinitamente más que lo que un rebelde obstinado ofende a su principe, y sin embargo, no es otra cosa que su mano la que te sostiene de caer en el fuego en cualquier momento.
No debe ser atribuido a nadie más el que no hayas ido al infierno la última noche, el que hayas sufrido otra vez el despertar en este mundo, después de haber cerrado los ojos para dormir. Y no hay otra razón que dar de por qué no has caído en el infierno desde que te levantaste en la mañana, que el hecho de que la mano de Dios te ha sostenido.
No hay otra razón que dar de porqué no has ido al infierno, desde que te sentaste aqui en la casa de Dios, provocando sus ojos puros por tu modo pecaminoso e impío de atender a su solemne adoración. Si, no hay otra cosa que dar como razón de por qué no caes en el infierno en este preciso momento.
Oh, pecador, considera el terrible peligro en que estás. Es sobre un horno de ira, un abismo amplio y sin fondo, lleno del fuego de la ira, en el que estás soportado por la mano de Dios, cuya ira ha sido provocada e inflamada tanto contra ti, como contra muchos de los ya condenados en el infierno.
Cuelgas de un hilo delgado, con las llamas de la ira divina destelleando alrededor, y listas en todo momento para chamuscarlo y quemarlo en dos; y no tienes interés ni por un instante en ningún Mediador, ni en nada en qué aferrarte para salvarte a ti mismo, ni para librarte de las llamas de la ira. Ni siquiera hay algo en ti, nada de lo que hayas hecho ni puedas hacer, para inducir a Dios a perdonarte.....
Por tanto, que todo aquel que esté sin Cristo, despierte ahora y huya de la ira por venir. La ira del Dios Todopoderoso se cierne ahora sobre una gran parte de esta congregación. Que cada uno huya de Sodoma: "..Dense prisa y escapen por sus vidas; no miren tras sí, escapen al monte, no sea que perezcan.."
Jonathan Edwars (Pecadores en manos de un Dios airado)
Todos los que de ustedes nunca han nacido de nuevo, ni han sido hechos nuevas criaturas, ni han sido levantados de la muerte en el pecado a un nuevo estado, ni han experimentado la luz y la vida, están en las manos de un Dios airado.
Aunque hayan reformado sus vidas en muchas cosas, y hayan tenido afecciones religiosas, y hayan podido mantener cierta forma de religión con sus familiares y cercanos, y aún en la casa de Dios, no es otra cosa que Su mero placer que los preserva de ser consumidos en la destrucción eterna.
No importa cuán poco convencidos estén ahora de la verdad que oyen, a su tiempo estarán plenemente convencidos de ella. Aquellos que han partido estando en las mismas circunstancias en que están ustedes, ven que asi fue con ellos, porque la destrucción vino bruscamente sobre la mayoría de ellos; cuando no la esperaban, y mientras estaban diciendo, "Paz y seguridad" Ahora ven, que esas cosas en las que dependían para la "Paz y seguridad", no eran más que un aire delgado y una sombra vacia.
El Dios que te sostiene sobre el abismo del infierno, mas que uno que sostenga una araña, o cualquier insecto asqueroso sobre el fuego, te aborrece, y ha sido terriblemente provocado. Su ira hacia ti se enciende como fuego. Te ve como digno, pero no para otra cosa que para ser echado en el fuego. Es tan puro de ojos que no puede mantenerte a su vista.
Eres diez mil veces más abominable a sus ojos que lo que la serpiente venenosa más odiada es a los nuestros. Le has ofendido infinitamente más que lo que un rebelde obstinado ofende a su principe, y sin embargo, no es otra cosa que su mano la que te sostiene de caer en el fuego en cualquier momento.
No debe ser atribuido a nadie más el que no hayas ido al infierno la última noche, el que hayas sufrido otra vez el despertar en este mundo, después de haber cerrado los ojos para dormir. Y no hay otra razón que dar de por qué no has caído en el infierno desde que te levantaste en la mañana, que el hecho de que la mano de Dios te ha sostenido.
No hay otra razón que dar de porqué no has ido al infierno, desde que te sentaste aqui en la casa de Dios, provocando sus ojos puros por tu modo pecaminoso e impío de atender a su solemne adoración. Si, no hay otra cosa que dar como razón de por qué no caes en el infierno en este preciso momento.
Oh, pecador, considera el terrible peligro en que estás. Es sobre un horno de ira, un abismo amplio y sin fondo, lleno del fuego de la ira, en el que estás soportado por la mano de Dios, cuya ira ha sido provocada e inflamada tanto contra ti, como contra muchos de los ya condenados en el infierno.
Cuelgas de un hilo delgado, con las llamas de la ira divina destelleando alrededor, y listas en todo momento para chamuscarlo y quemarlo en dos; y no tienes interés ni por un instante en ningún Mediador, ni en nada en qué aferrarte para salvarte a ti mismo, ni para librarte de las llamas de la ira. Ni siquiera hay algo en ti, nada de lo que hayas hecho ni puedas hacer, para inducir a Dios a perdonarte.....
Por tanto, que todo aquel que esté sin Cristo, despierte ahora y huya de la ira por venir. La ira del Dios Todopoderoso se cierne ahora sobre una gran parte de esta congregación. Que cada uno huya de Sodoma: "..Dense prisa y escapen por sus vidas; no miren tras sí, escapen al monte, no sea que perezcan.."
Jonathan Edwars (Pecadores en manos de un Dios airado)
lunes, 28 de mayo de 2012
John Harper, el Pastor del Titanic
El hundimiento del Titanic cumplió 100 años la semana pasada. Entre los muchos honores, una iglesia escocesa honró a uno de sus pastores llamado John Harper.
El 14 de abril 1912, la revista comercial The Shipbuilder, describió al Titanic como el “..prácticamente indestructible..”, se había hundido con la famosa declaración formulada el 31 de mayo de 1911, cuando un empleado de la Compañía de Construcción Naval de la White Star, dijo: “..Ni Dios puede hundir este barco..”.
El predicador escocés John Harper y su hija Nana, de seis años, se encontraban a bordo del barco que tras hundirse murieron mil quinientas personas. Cuatro años antes, la esposa de Harper había fallecido dejándole una niña llamada Nana que tenía seis años.
El motivo de su viaje en el Titanic, era predicar en una de las iglesias más grandes de los Estados Unidos de la época, la Iglesia Moody en Chicago. La iglesia estaba esperando su llegada, no sólo porque iba a predicar una serie de mensajes, inclusive oficialmente estaba aceptado a que se convirtiera en un pastor en Estados Unidos.
..
Harper, era conocido como un orador interesante y había pastoreado dos iglesias en el Reino Unido, Glasgow y Londres. Su estilo de predicación era apropiado para un evangelista como lo atestiguan las palabras de un pastor amigo. “..Era un predicador del aire, utilizado para hablar a grandes audiencias. Él tenía una gran comprensión de las verdades bíblicas que le permiten hacerle frente con éxito a todos los ataques en contra de la fe..”.
Cuando el Titanic golpeó el iceberg, Harper, como una medida de precaución, puso a la niña en uno de los botes salvavidas, dejándola al cuidado de un primo mayor que también los acompañaba en el viaje (esa medida de precaución le salvó la vida a Nana Harper, que murió en 1986 a la edad de 80 años).
El predicador podría haberse sumado a su hija, pero optó por dar a las personas otra oportunidad de conocer a Cristo. Hay registros de que Harper, le habló a cada persona que estaba en pánico y les expresó acerca de la necesidad de aceptar a Cristo.
Cuando el agua empezó a hundir el barco, Harper oyó gritar: “..Que las mujeres, los niños y los no creyentes suban primero a los botes salvavidas..”. Cuando Harper oyó a un hombre rechazar su llamado a aceptar a Jesús, este le dio el chaleco salvavidas que llevaba y dijo: “..Esto lo necesita más que yo..”. Hasta el último momento que estuvo a bordo del barco, Harper, instó a la gente a entregar sus vidas a Jesús.
Cuatro años después que se hundió el Titanic, durante una reunión, un sobreviviente del Titanic, contó su primer contacto con Harper en medio de las aguas heladas del Atlántico. Él declaró que él se aferraba a un pedazo de madera, cuando Harper nadó hacia él y le dijo: “..Cree en el Señor Jesucristo y serás salvo..”, pero el hombre rechazó la oferta en un primer momento.
Sin embargo, al oír nuevamente: “..Cree en el Señor Jesucristo..”, y sabiendo que estaba solo, a la deriva, y con dos millas de agua bajo sus pies, aceptó creer en Jesús. Poco después, el sobreviviente vio a Harper que sucumbió ante el frío y se hundió, dijo el hombre ante en la reunión de los sobrevivientes diciendo simplemente: “..Yo soy el último convertido de John Harper..”.
Nana, hija de Harper, fue rescatada y enviada de vuelta a Escocia, donde creció, se casó con un pastor, y dedicó su vida al Señor.
John Harper, nació en un hogar de padres cristianos el 29 de mayo de 1872. Fue en el último domingo de marzo de 1886, cuando tenía trece años de edad que recibió a Jesús como el Señor de su vida. Comenzó a predicar unos cuatro años más tarde, a la edad de 17 años de edad para bajar a las calles de su pueblo y predicarles a los hombres a que reconciliaran con Dios.
El 14 de abril 1912, la revista comercial The Shipbuilder, describió al Titanic como el “..prácticamente indestructible..”, se había hundido con la famosa declaración formulada el 31 de mayo de 1911, cuando un empleado de la Compañía de Construcción Naval de la White Star, dijo: “..Ni Dios puede hundir este barco..”.
El predicador escocés John Harper y su hija Nana, de seis años, se encontraban a bordo del barco que tras hundirse murieron mil quinientas personas. Cuatro años antes, la esposa de Harper había fallecido dejándole una niña llamada Nana que tenía seis años.
El motivo de su viaje en el Titanic, era predicar en una de las iglesias más grandes de los Estados Unidos de la época, la Iglesia Moody en Chicago. La iglesia estaba esperando su llegada, no sólo porque iba a predicar una serie de mensajes, inclusive oficialmente estaba aceptado a que se convirtiera en un pastor en Estados Unidos.
..
Harper, era conocido como un orador interesante y había pastoreado dos iglesias en el Reino Unido, Glasgow y Londres. Su estilo de predicación era apropiado para un evangelista como lo atestiguan las palabras de un pastor amigo. “..Era un predicador del aire, utilizado para hablar a grandes audiencias. Él tenía una gran comprensión de las verdades bíblicas que le permiten hacerle frente con éxito a todos los ataques en contra de la fe..”.
Cuando el Titanic golpeó el iceberg, Harper, como una medida de precaución, puso a la niña en uno de los botes salvavidas, dejándola al cuidado de un primo mayor que también los acompañaba en el viaje (esa medida de precaución le salvó la vida a Nana Harper, que murió en 1986 a la edad de 80 años).
El predicador podría haberse sumado a su hija, pero optó por dar a las personas otra oportunidad de conocer a Cristo. Hay registros de que Harper, le habló a cada persona que estaba en pánico y les expresó acerca de la necesidad de aceptar a Cristo.
Cuando el agua empezó a hundir el barco, Harper oyó gritar: “..Que las mujeres, los niños y los no creyentes suban primero a los botes salvavidas..”. Cuando Harper oyó a un hombre rechazar su llamado a aceptar a Jesús, este le dio el chaleco salvavidas que llevaba y dijo: “..Esto lo necesita más que yo..”. Hasta el último momento que estuvo a bordo del barco, Harper, instó a la gente a entregar sus vidas a Jesús.
Cuatro años después que se hundió el Titanic, durante una reunión, un sobreviviente del Titanic, contó su primer contacto con Harper en medio de las aguas heladas del Atlántico. Él declaró que él se aferraba a un pedazo de madera, cuando Harper nadó hacia él y le dijo: “..Cree en el Señor Jesucristo y serás salvo..”, pero el hombre rechazó la oferta en un primer momento.
Sin embargo, al oír nuevamente: “..Cree en el Señor Jesucristo..”, y sabiendo que estaba solo, a la deriva, y con dos millas de agua bajo sus pies, aceptó creer en Jesús. Poco después, el sobreviviente vio a Harper que sucumbió ante el frío y se hundió, dijo el hombre ante en la reunión de los sobrevivientes diciendo simplemente: “..Yo soy el último convertido de John Harper..”.
Nana, hija de Harper, fue rescatada y enviada de vuelta a Escocia, donde creció, se casó con un pastor, y dedicó su vida al Señor.
John Harper, nació en un hogar de padres cristianos el 29 de mayo de 1872. Fue en el último domingo de marzo de 1886, cuando tenía trece años de edad que recibió a Jesús como el Señor de su vida. Comenzó a predicar unos cuatro años más tarde, a la edad de 17 años de edad para bajar a las calles de su pueblo y predicarles a los hombres a que reconciliaran con Dios.
viernes, 18 de mayo de 2012
"Son caretas"
Así es el pecado. Nos acostumbramos a él y lo acariciamos cuando es pequeño. Pero cuando crece, termina destruyéndonos completamente.
Es sorprendente que hoy algunos jóvenes confiesen terribles pecados como si estuvieran contando un cuento. Es una señal de la liviandad y decadencia espiritual que padecemos. Llegan como si trajeran un paquete de masas finas en papel de regalo y con moñito, pero cuando lo abren aparecen gusanos, huesos de muertos y hediondez.
Muchos hoy resisten la exhortación en contra del pecado. Prefieren una prédica populista centrada en la satisfacción de los deseos. Enseguida ponen barreras y piensan: “..Me dan palos, no me comprenden..” (Sobre todo si la reprensión viene del padre o Pastor). Esta prédica “populista” va a mandar a miles de personas consoladas al infierno.
Hemos sido leudados por la levadura de los fariseos. Jesús dijo a sus discípulos: “..Guárdense de la levadura de los fariseos que es la hipocresía..”. Uno no se vuelve hipócrita de la noche a la mañana, en un instante, sino que sigue el mismo proceso que la levadura. Y una pequeña medida, con el tiempo, leuda toda la masa. Comenzamos por ocultar un pecado pequeño. Luego otro. Hasta que toda la vida se convierte en una gran simulación. Cantamos, adoramos, y aún cometemos el sacrilegio de participar de la Cena del Señor estando en pecado.
Hay basura debajo de la alfombra, pero rociamos perfume para tapar el hedor. Es como maquillarse para que no se noten las arrugas. Los drogadictos, en su jerga, lo expresarían así: “Son caretas” Describen de ese modo a los que no se drogan pero son tan sinvergüenzas y pecadores como ellos. Sólo que se mandan la parte.
Oscar Marcellino (Del Libro "Violentamente Cristiano")
Es sorprendente que hoy algunos jóvenes confiesen terribles pecados como si estuvieran contando un cuento. Es una señal de la liviandad y decadencia espiritual que padecemos. Llegan como si trajeran un paquete de masas finas en papel de regalo y con moñito, pero cuando lo abren aparecen gusanos, huesos de muertos y hediondez.
Muchos hoy resisten la exhortación en contra del pecado. Prefieren una prédica populista centrada en la satisfacción de los deseos. Enseguida ponen barreras y piensan: “..Me dan palos, no me comprenden..” (Sobre todo si la reprensión viene del padre o Pastor). Esta prédica “populista” va a mandar a miles de personas consoladas al infierno.
Hemos sido leudados por la levadura de los fariseos. Jesús dijo a sus discípulos: “..Guárdense de la levadura de los fariseos que es la hipocresía..”. Uno no se vuelve hipócrita de la noche a la mañana, en un instante, sino que sigue el mismo proceso que la levadura. Y una pequeña medida, con el tiempo, leuda toda la masa. Comenzamos por ocultar un pecado pequeño. Luego otro. Hasta que toda la vida se convierte en una gran simulación. Cantamos, adoramos, y aún cometemos el sacrilegio de participar de la Cena del Señor estando en pecado.
Hay basura debajo de la alfombra, pero rociamos perfume para tapar el hedor. Es como maquillarse para que no se noten las arrugas. Los drogadictos, en su jerga, lo expresarían así: “Son caretas” Describen de ese modo a los que no se drogan pero son tan sinvergüenzas y pecadores como ellos. Sólo que se mandan la parte.
Oscar Marcellino (Del Libro "Violentamente Cristiano")
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