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jueves, 28 de junio de 2012

Tomando forma de siervo

El servicio cristiano es lo opuesto a los valores del sistema del mundo. “..Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él..” (1º Juan 2:15). Los dos “amores” mencionados en ese versículo son opuestos. El “amor al mundo” es el deseo vehemente de tener lo que el mundo ofrece: Placer personal, posesiones materiales, autoexaltación.
Esas cosas se describen en el pasaje de referencia como: “..los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida..” (1º Juan 2:16). El creyente que ama a Dios debe despreciar ese falso sistema de valores.
Juan continúa diciendo que todas las cosas de este mundo pasan (1º Juan 2: 16 y 17). Nada de lo que hay en él permanece. Los servidores según la Biblia no desperdiciarán sus energías trabajando “..por la comida que perece, sino por la comida que vida eterna permanece..” (Juan 6:27)
Otra razón para la impopularidad de servir es que se opone a nuestros “derechos”. Se nos ha hecho creer que los derechos a tener salud, riqueza y felicidad son inalienables; es decir, no se nos pueden quitar ni transferir a otros, por estar garantizados por la ley. Por esos derechos se llega hasta la guerra.
El cristiano, no obstante, debe aprender la diferencia que hay entre sus derechos como ciudadano de un país y sus derechos en el Reino de los cielos. En el Reino de los cielos, él es un siervo, un esclavo.
¿Qué derechos tiene un esclavo? ¿Sueldo, relaciones, tiempo libre, autoridad, opciones? Ninguno de ellos. El esclavo no tiene absolutamente ningún derecho. Depende completamente de la benevolencia de su amo.
En término humanos, el amo debe ser un capataz severo y la situación intolerable. Pero en el Reino de Dios el Amo es el mismo “clemente y misericordioso Dios” que trata a sus siervos con amor. El hace siempre lo que es justo y lo que les proporciona el mayor bienestar. Sus siervos lo aman y disfrutan sirviéndole.
Sin embargo, como siervos, reconocen que El es el Señor; que toda decisión es suya; que no tienen derechos propios, sino el deber de agradarle y obedecerle a El. Al hacerlo así, están asumiendo el lugar que el Señor Jesús tomó cuanto tomó “forma de siervo” (Filipenses 2:7)

Kenneth C. Fleming
Del libro "Se humilló a si mismo"

lunes, 25 de junio de 2012

Una responsabilidad de cada cristiano

El trabajo es una responsabilidad dada por Dios. Trabajar no es una maldición que ha de evitarse ni algo que ha de buscarse cuando es inevitable. Al contrario, Dios ordenó el trabajo antes de la caída.
No es parte de una maldición. Adán fue puesto en el huerto "..Para que lo labrara y lo guardase.." antes de caer en pecado (Génesis 2:15).
Aún después del pecado (Aunque esto es enormemento agravado por los resultados de la caída y la maldición) es todavía verdad que el trabajo ocupa un lugar muy importante en la vida del hombre.
Antes de cristo, las naciones de la antiguedad despreciaban el trabajo honrado y lo relegaban a los esclavos. Como dijimos en el Capítulo 2, tres cuartas partes de los habitantes de Atenas y la mitad de los de Roma eran esclavos.
En Hechos 17 podemos obtener una pequeña muestra de cómo los "caballeros" no trabajaban en la antigua Grecia cuando Pablo visitó Atenas para difundir el evangelio; el 21 dice: "..Porque todos los atenienses y los extranjeros residentes allí en ninguna otra cosa se interesaban sino en decir o en oír algo nuevo.."
Cristo revolucionó el trabajo. Al utilizar el serrucho, el martillo y la regla, le dio renovada dignidad al trabajo. Con el correr de los siglos, donde el evangelio ejerció su influencia dentro y a través de un país, llevó a los esclavos y siervos a la categoría de clase trabajadora. Sin trabajo, es imposible para un ser humano cumplir la tarea que Dios nos ha dado para esta vida.

Doctor James Kennedy
Del libro: ¿Y qué su Jesús no hubiera nacido?

sábado, 9 de junio de 2012

El primer deber

Mi deber es orar antes de ver a ninguna persona. A menudo, cuando duermo hasta muy tarde, o recibo visitas en las primeras horas de la mañana, no puedo empezar mi oración antes de las once o las doce.
Este es un mal sistema. Es contrario a la Escritura. Cristo se levantaba antes de que amaneciera e iba a un lugar solitario. David dice: “..De mañana mi oración te previno..” “..Oh Jehová, de mañana oirás mi voz..”
La oración familiar pierde mucho de su poder y dulzura y me siento incapaz de hacer algún bien a los que me buscan. La conciencia se siente culpable, al alma insatisfecha, la lámpara no está arreglada. La oración secreta resulta fuera de tono.
Creo que es mucho mejor comenzar el día con Dios, buscar su rostro, poner mi alma cerca de él antes que de ningún otro.

 

La unción y la predicación

Habla para la eternidad. Sobre todas las cosas cultiva tu propio espíritu. Una palabra que hables con tu conciencia clara y tu corazón lleno del Espíritu de Dios vale diez mil palabras enunciadas en incredulidad y pecado. Recuerda que hay que dar gloria a Dios y no al hombre. Si el velo de la maquinaria del mundo se levantara, cuánto encontraríamos que se ha hecho en respuesta a las oraciones de los hijos de Dios.

El Alma de la predicación

Por la mañana me ocupaba más de preparar la cabeza que el corazón. Este ha sido mi error frecuente y siempre he resentido el mal que me ha causado especialmente en la oración. ¡Refórmame, oh Señor! Ensancha mi corazón y predicaré.

Robert Murray Mc Cheyne

lunes, 4 de junio de 2012

En manos de un Dios airado

Todos los que de ustedes nunca han pasado por un gran cambio de corazón, por el gran poder del Espiritu de Dios sobre sus almas.
Todos los que de ustedes nunca han nacido de nuevo, ni han sido hechos nuevas criaturas, ni han sido levantados de la muerte en el pecado a un nuevo estado, ni han experimentado la luz y la vida, están en las manos de un Dios airado.
Aunque hayan reformado sus vidas en muchas cosas, y hayan tenido afecciones religiosas, y hayan podido mantener cierta forma de religión con sus familiares y cercanos, y aún en la casa de Dios, no es otra cosa que Su mero placer que los preserva de ser consumidos en la destrucción eterna.
No importa cuán poco convencidos estén ahora de la verdad que oyen, a su tiempo estarán plenemente convencidos de ella. Aquellos que han partido estando en las mismas circunstancias en que están ustedes, ven que asi fue con ellos, porque la destrucción vino bruscamente sobre la mayoría de ellos; cuando no la esperaban, y mientras estaban diciendo, "Paz y seguridad" Ahora ven, que esas cosas en las que dependían para la "Paz y seguridad", no eran más que un aire delgado y una sombra vacia.
El Dios que te sostiene sobre el abismo del infierno, mas que uno que sostenga una araña, o cualquier insecto asqueroso sobre el fuego, te aborrece, y ha sido terriblemente provocado. Su ira hacia ti se enciende como fuego. Te ve como digno, pero no para otra cosa que para ser echado en el fuego. Es tan puro de ojos que no puede mantenerte a su vista.
Eres diez mil veces más abominable a sus ojos que lo que la serpiente venenosa más odiada es a los nuestros. Le has ofendido infinitamente más que lo que un rebelde obstinado ofende a su principe, y sin embargo, no es otra cosa que su mano la que te sostiene de caer en el fuego en cualquier momento.
No debe ser atribuido a nadie más el que no hayas ido al infierno la última noche, el que hayas sufrido otra vez el despertar en este mundo, después de haber cerrado los ojos para dormir. Y no hay otra razón que dar de por qué no has caído en el infierno desde que te levantaste en la mañana, que el hecho de que la mano de Dios te ha sostenido.
No hay otra razón que dar de porqué no has ido al infierno, desde que te sentaste aqui en la casa de Dios, provocando sus ojos puros por tu modo pecaminoso e impío de atender a su solemne adoración. Si, no hay otra cosa que dar como razón de por qué no caes en el infierno en este preciso momento.  
Oh, pecador, considera el terrible peligro en que estás. Es sobre un horno de ira, un abismo amplio y sin fondo, lleno del fuego de la ira, en el que estás soportado por la mano de Dios, cuya ira ha sido provocada e inflamada tanto contra ti, como contra muchos de los ya condenados en el infierno.
Cuelgas de un hilo delgado, con las llamas de la ira divina destelleando alrededor, y listas en todo momento para chamuscarlo y quemarlo en dos; y no tienes interés ni por un instante en ningún Mediador, ni en nada en qué aferrarte para salvarte a ti mismo, ni para librarte de las llamas de la ira. Ni siquiera hay algo en ti, nada de lo que hayas hecho ni puedas hacer, para inducir a Dios a perdonarte.....
Por tanto, que todo aquel que esté sin Cristo, despierte ahora y huya de la ira por venir. La ira del Dios Todopoderoso se cierne ahora sobre una gran parte de esta congregación. Que cada uno huya de Sodoma: "..Dense prisa y escapen por sus vidas; no miren tras sí, escapen al monte, no sea que perezcan.."

Jonathan Edwars (Pecadores en manos de un Dios airado)